Principios Éticos Fundamentales

- Código de Ética -

Principios Éticos Fundamentales / Capítulo 1 – Principios Éticos fundamentales

Principios Éticos fundamentales

La palabra «principio», nos remite a los elementos fundamentales que, según los griegos, sirvieron de fundamento para la edificación del Cosmos, de alguna manera, el uso actual del término, nos remite a cosas semejantes, por cuanto los principios siguen significando para las civilizaciones actuales, aquellos elementos fundamentales sobre los que se construye la convivencia a la vez que la posibilitan.

Plenamente conscientes de la importancia de nuestro papel en la sociedad costarricense, asumimos, como irrenunciables los siguientes principios: respeto a la libertad, recto ejercicio del poder, liberalidad y magnificencia, prudencia, veracidad, austeridad.

1-Respeto a la libertad

Un principio fundamental, para las entidades financieras es respetar la libertad de las personas, entendiéndola como ausencia total de coacción para la toma de decisiones.

Esta capacidad de decidir, descansa a su vez, en el derecho a recibir toda la información necesaria, de manera correcta e inteligente.

2- Recto ejercicio del poder

En la gestión de las empresas financieras, el riesgo de violentar la libertad de las personas es real, porque las entidades financieras tienen poder y la posibilidad de usarlo inadecuadamente.

Poseer poder en sí mismo no es malo ni bueno, depende siempre del uso que de él se haga. Si se utiliza de modo despótico e irracional, merece todo repudio.

3- Liberalidad y Magnificencia

En el uso de los recursos que se posee, las empresas financieras deben oscilar entre estos dos principios, toda vez que queda claro, que los recursos que poseen no son propios sino de terceros, frente a los cuales son responsables.

La liberalidad, procede de la justicia, y consiste en el uso moderado de las riquezas y la magnificencia, parte de la fortaleza y consiste en la realización de grandes cosas con los gastos necesarios y proporcionados, es decir, grandes no por la cantidad de gasto o inversión, sino por los resultados.

De manera directamente opuesta, la avaricia y la mezquindad se le oponen a las anteriores por defecto o ausencia. Esto lleva a las entidades financieras a una excesiva aversión al riesgo. Por el contrario, el despilfarro, sería el otro extremo pero por exceso, esto ocasionaría realizar operaciones sin más productividad económica y social que el lujo y la ostentación.

4- Prudencia

Se oponen a la prudencia la precipitación, la falta de consideración, la inconstancia, la negligencia y la no elección de los medios pertinentes.

En el año de 1863, la Reserva Federal de los Estados Unidos, hacía las siguientes recomendaciones a los banqueros:

«…no conceda créditos que no estén asegurados más allá de toda contingencia razonable. Facilite solamente las transacciones que sean legítimas y prudentes. Insista en que el pago de todo el papel se realice al vencimiento, tanto si necesita el dinero como si no. No renueve nunca una operación simplemente porque no conozca dónde colocar el dinero con el mismo rendimiento, en caso de que el pago se realizase. Distribuya sus créditos en lugar de concentrarlos en unas pocas manos. Los créditos elevados concedidos a una firma o a un individuo únicos, aunque puedan ser en ocasiones lícitos y necesarios, son generalmente poco juiciosos y frecuentemente inseguros. Cada dólar que un banco presta por encima de su capital y reservas, lo debe, y sus gerentes tienen por consiguiente la obligación más estricta hacia sus acreedores, así como hacia sus accionistas, de mantener sus descuentos permanentemente controlados. No realice nunca un descuento si duda de su conveniencia. Si tiene razones para desconfiar de la integridad de un cliente, ciérrele su cuenta. Persiga un negocio bancario directo, honesto y legítimo. No deje que la perspectiva de grandes beneficios lo tiente a hacer nada que no sea correcto. Los «espléndidos financieros», en el mundo de la banca, son generalmente o farsantes o truhanes.»

5- La Veracidad

La veracidad, obliga a realizar transacciones verdaderas, informar a todos los involucrados con las actividades de forma cierta, clara y puntual.

La veracidad es condición indispensable para mantener la confianza sobre la cual descansa el sistema financiero. Si en algún momento el mercado, o la sociedad en general percibe que una empresa financiera falsea la información sobre su situación, engaña en las condiciones que publica o simula resultados mediante artificios contables, la confianza en esa empresa desaparecerá y su futuro se hará problemático.

Se opone a la veracidad la mentira, la falsedad y la simulación.

6- La Austeridad

Ser austero es ser equilibrado y moderado, características que son siempre deseables en una persona dedicada a los asuntos financieros y que se manifiestan en actitudes: sobrias, discretas, modestas incluso podemos hablar de mansedumbre y clemencia, cualidades estas dos últimas que según Séneca, deben brillar en todo ser humano de bien. Lo anterior es normal, pues para la mayoría de las personas, observar en la gente del sector financiero equilibrio y moderación, les proporciona garantías de buena administración de los bienes que les confiarán.

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